Wednesday, October 04, 2006

¡¡¡¡¡¡¡¡¿Gobernar es Comunicar?!!!!!!!


Hace algunos días me encontraba en una amena conversación con un alto personero de un servicio público en Santiago. Me contaba sobre su trabajo, las cosas importantes que realizaba y lo exigente que era el ambiente donde se desenvolvía. Me estaba formando una muy buena impresión de su desempeño profesional hasta que me contó el siguiente episodio: En una reunión con la Presidenta Bachelet y otros compañeros de su servicio, ella les pleanteó que nada sacaban con realizar las mejores acciones, ser eficientes y lograr los objetivos sociales si no comunicaban a la gente los logros obtenidos.
¿Tiene razón la Sra. Michelle? Creo que no. Muy por el contrario. Si este episodio se ajusta a la realidad de lo sucedido (no fui testigo presencial de esa reunión) es fiel reflejo de lo equivocados que están en la Concertación y demostración clara de lo alterado de sus prioridades.
El beneficio social generado por un logro o acción de una entidad pública (Ministerio, Servicio o Institución) está dado por el logro o acción en sí y no se ve incrementado por el hecho de que este sea posteriormente mediatizado para informar a la comunidad. Por el contrario, la comunicación posterior de un logro gubernamental requiere de recursos que bien podrían ser usados en otras iniciativas sociales.
Un ejemplo. Veterinarios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) han realizado sistemáticas visitas a mataderos argentinos para certificar sus procedimientos y materias primas para asegurar la calidad de la carne que envían a Chile. El beneficio social para los chilenos de esa acción esta dado por el aumento de la calidad de la carne, el aseguramiento del abastecimiento y la estabilidad en los precios (se evitan asi las vedas de carne argentina por problemas sanitarios). ¿Qué beneficio tiene que el SAG gaste millones de pesos en publicaciones internas y externas exhibiendo este logro? Ninguno. La carne no va a ser mejor , ni más sana, ni llegará con más regularidad por el hecho de llamar a conferencias de prensa o publicar en los diarios. Con comunicación o no, la externalidad generada por la llegada de una carne defectuosa desaparecera por efecto de la certificación de mataderos realizada por los expertos chilenos.
¿Y qué persigue entonces esta política impuesta por la mandamás a todas las reparticiones públicas de Chile? No es difícil darse cuenta. No es un beneficio social sino uno particular. El beneficio de la imagen para los involucrados en la acción. El beneficio de los jefes de las reparticiones que se asocian a sus logros mediáticamente con el fin de robustecer su imagen pública y consolidar apoyo en el electorado. El beneficio de la coalición gobernante que busca, mediante la publicidad, lograr el apoyo para mantenerse en el poder.
¿Es justo que se gasten recursos de todos los chilenos para ensalzar la imagen de un sector del espectro político?¿No sería más democrático que esos recursos dilapidados en prensa, radio y televisión en beneficio de unos pocos fuera usados en más acciones de índole social? Obviamente si.

Wednesday, July 26, 2006

Comercio Ambulante ¿Quiere alguien hacer algo?

El comercio ambulante en La Serena, al igual que en todas las ciudades de Chile, es a estas alturas, un MAL endémico. Colman veredas, intersecciones y semáforos. Atochan el andar de personas y dificultan el tráfico de vehículos.
Los perjuicios causados por esta actividad al comercio establecido son conocidos. Venden copias de películas, discos, juegos y libros a muy bajo costo. No pagan arriendo ni son dueños del espacio físico que usan. No pagan impuestos al fisco chileno (evaden mas de US$ 150.000.000 al año). Todo esto provoca que tengan muy bajos costos de operación y por lo tanto pueden vender productos similares al resto del comercio a precios muy por debajo del promedio de mercado. Generan una ventaja competitiva a costa de infringir la ley.
Tambien se lesiona a los consumidores. Si bien un comprador puede pensar que está haciendo un buen negocio por lo módico del precio, lo cierto es que está dejando de recibir servicios anexos al producto de gran importancia como la certificación de seguridad, la garantía o el servicio técnico. Sin mencionar que infrige de igual manera la ley al comprar artículos pirateados al comercio ambulante.
El bien común y la seguridad ciudadana tambien sufren . En torno al comercio ambulante se construyen verdaderas mafias delictuales. Su función es producir (a veces copiando o robando) y proveer a los detallistas de los productos necesarios para el funcionamiento del negocio. Tambien deben "proteger" sus establecimientos del acecho de policías e inspectores. Así se mezcla el lumpen con el ciudadano honesto y trabajador.
¿Si las autoridades dicen reconocer estos perjuicios y manifiestan su intención de combatir la venta callejera con todas sus armas, porqué esta aumenta cada vez más?¿Es sólo discurso demagógico?¿Les asusta abultar las cifras de desempleo de su comuna?¿O generar protestas públicas?
Si hoy el comercio ambulante se beneficia de su capacidad de generar ventajas de costos, el deber de las autoridades es tomar medidas que las hagan perder esa capacidad. Sin duda que la fiscalización es la clave.
No cualquier fiscalización, sino una estratégicamente organizada y circunscrita a una zona geográfica específica (p.ej. "Calle Balmaceda entre E. de la Barra y Prat"). Durante un plazo determinado, Carabineros e inspectores municipales de civil deberán realizar detenciones y confiscaciones sorpresa. Estas deberán ser sistemáticas e ininterrumpidas durante el plazo fijado para el plan. Una vez terminado el plazo en la zona determinada, seguramente el comercio ambulante se trasladará a calles aledañas "más tranquilas". Entonces se deberá aplicar el plan en los nuevos puntos de aglomeración de vendedores callejeros. Las calles ya "limpiadas" deberán contar con una fiscalización menos intensa en frecuencias pero con el mismo modus operandi.
Si este plan se desarrolla ininterrumpida y cíclicamente, obtendremos el siguiente resultado: alza de costos de operación del comercio ambulante. Las continuas incautaciones de mercadería, multas a los delincuentes por infracción a la ley y el tiempo perdido en las detenciones harán que les sea más caro operar y por simple deducción económica, habrán "empresas que saldrán del mercado". Las claves son: circunscribirse a zonas delimitadas (para aprovechar los recursos) y mantener esto en el tiempo sin interrupción. Ambas iniciativas no se han realizado juntas. Así se creará en la mente del que quiera usufructar de este lucrativo negocio la expectativa negativa de ser atrapado y castigado, desincentivándolo de la idea comercial. Si sólo se implementa la fiscalización por breves periodos, el delincuente no internalizará la probabilidad de ser detenido y confiscado por lo que continuará con su ilícito.
Una última idea. No todo se debe dejar en manos de quien gobierna la comuna. Recordemos que no existiría mercado callejero si no hubiera gente dispuesta a comprar allí. Por lo tanto, somos los consumidores quienes debemos dar el primer paso y alejar esta lacra social y comercial con una medidad muy sencilla: no comprarles.

Friday, March 10, 2006

NeoNomadismo



En los inicios prehistóricos de nuestro género, todos las comunidades eran nómades. No podían encontrar permanentemente en un lugar todo lo necesario para satisfacer sus necesidades básicas (no conocían la agricultura ni la domesticación de animales) y asegurar su subsistencia. Debían atravesar grandes extensiones para recolectar frutas y raíces silvestres o para cazar un animal y aprovechar su carne. Buscaban permanentemente un clima que no les fuera adverso y les diera mejores condiciones de vida. Era un dilema de vida o muerte.
Las desventajas de este modo de vida eran múltiples. Los grupos debían ser reducidos ya que la permanente escazes de alimentos no permitía asegurar comida para todos. Los constantes viajes los obligaban a estar en lugares que no dominaban geográficamente y, por lo tanto, se veían expuestos a ataques de fieras u otros grupos de hombres. Tampoco podían mantener un lugar de refugio seguro por mucho tiempo y las inclemencias del clima los sorprendían en lugares poco adecuados. Pero este modo de vida tenía un costo aún más grande: no les permitía desarrollarse socialmente. No había recursos para ejercer la solidaridad, para ayudarse en grupo y reinaba más bien el "salvese quien pueda".
Al dominar la agricultura y la crianza de animales para asegurar su alimentación, se pudieron establecer en un lugar seguro y fortificado, mejorar su infraestructura de vivienda y conformar grupos humanos más grandes. Entonces desarrollaron mecanismos de defensa basados en las relaciones humanas más eficaces y la sociedad comenzó a proteger a sus elementos más débiles. Los ejercitos defendían de los invasores, los adultos cuidaban y enseñaban a los niños y, en general, el grupo podía autoprotegerse mejor. Podemos encontrar en la literatura miles de tratados que demuestran la aceleración en la evolución del hombre que significó el paso del nomadismo al sedentarismo.
¿ Y porqué entonces parece haber millones de nuevos nómades en la sociedades contemporáneas? Tal cómo lo hacían nuestros antepasados hace 30.000 años, hoy hombres y mujeres cambian su ciudad o país buscando mejores horizontes. No hablo de emigrantes ni patiperros solitarios sino de los profesionales y sus familias que optan por embalar muebles, colchones y cacerolas para tomar un ofrecimiento de trabajo en una ciudad lejana. Ya no encuentran en el lugar actual la satisfacción de todas sus necesidades y deciden emigrar a un lugar que les ofrece más abundancia. Con el reinado de la globalización y la conformación de corporaciones multinacionales, millones de profesionales son tentados para hacerse cargo de filiales, sucursales o casas matrices a miles de kilómetros del lugar que sus lugares de origen.
Indudablemente que, considerando la carrera profesional, es una decisión acertada. Se mejora el curriculum, se obtiene puestos de más poder, se fortalecen los ahorros, etc. Pero así como para nuestros tatarabuelos de las cavernas, para nosotros, este neonomadismo tiene costos. Y uno muy similar.
Al cambiar de lugar de establecimiento, se cortan o debilitan lazos familiares o de amistad que nunca se recuperan. Se esfuma la relación con compañeros de colegio, profesores y amigos del barrio. Con novias y pololos. Se acaban las caricias con los abuelos, los paseos con los tíos y las fiestas con los primos. Pasan al olvido los nombres de las calles, las olas de las playas y el olor de los cerros que nos cobijaron de chicos. Tambien se interrumpe el traspaso de los valores familiares desde nuestra ascendencia.
Al llegar al nuevo destino, el núcleo familiar se encuentra viviendo en un lugar extraño, sin lazos con nadie y obligados a construirlos. Se desconectan entre ellos debido a las largas horas de trabajo de los exitosos padres y los más jovenes arriesgan malas juntas con nuevos amigos desconocidos. Pasa el tiempo y cuando se han construido nuevas relaciones de afecto y las cosas tienen un matiz de normalidad, aparece un nuevo puesto gerencial en otra ciudad con lengua desconocida y comienza todo denuevo.
Este nomadismo no tiene muchas diferencias con el de 300 siglos atrás. En pleno siglo 21 seguimos poniendo trabas al desarrollo social y gregario, exponiéndonos a riesgos, en virtud de un lugar que satisfaga mejor nuestras necesidades. Involución pura.
¿En qué nos transformamos tras años de vivir este neonomadismo? En seres desarraigados, sin crianza de afectos , individualistas y disociados de la realidad familiar. Influidos por códigos morales de televisión y huérfanos. No pertenecemos a ningún lugar. En sociedades donde cada vez hay más peligros de qué proteger a los jóvenes, decidimos correr todos los riesgos, desprotegerlos dándoles ambientes inestables de desarrollo. ¿Vale la pena el costo?