Thursday, October 13, 2011

Estrategia Carnicera

Días antes del feriado dieciochero, acompañé a los fiscalizadores de la autoridad sanitaria a inspeccionar dos carnicerías en Coquimbo. La primera fue a un conocido supermercado de la ciudad en el que todo estaba impecable. Carnes perfectamente empacadas; en sus cámaras frigoríficas a la temperatura adecuada; exhibidas en perfecto orden y en el plazo indicado. El personal, a la altura, con su vestimenta impoluta y apegada a reglamento.
La segunda fue a una antigua y tradicional carnicería del centro de la ciudad y aquí, el panorama no era tan brillante. Sin bien no habían transgresiones que amenazaran la salud de los clientes, habían varias faltas menores que hacían que el estándar de servicio e imagen fuera sustancialmente inferior al supermercado.
Al principio, estos opuestos me sugirieron la explicación de la inminente extinción de la carnicería de barrio, con su mostrador y tabla de madera, el afilador de cuchillos y el maestro carnicero porcionando y desgrasando el trozo preciso. Sin embargo, durante los cuarenta minutos que duró la inspección y desde mi contemplativo segundo plano, me fijé en algo: compraron nueve clientes, medio kilo de carne en promedio cada uno. Otra particularidad: siete de ellos tenían más de setenta años; los otros dos, ochenta. Sorpresa, el aparentemente agónico negocio, tenía clientela. Aunque fuera por reminiscencia de una época de oro, la tenía.
Y en ese momento me retrotraje a los textos de estrategia corporativa y a cómo se compite de chico a grande y a que con buenas ideas, se puede hacer frente a grandes amenazas, etc.
¿Por qué no una carnicería para la tercera edad? ¿Por qué no diferenciaras de la venta masiva e impersonal de carnes de un supermercado con un servicio hecho a la medida del adulto mayor?
El grupo de consumidores mayores de 60 años es uno de los de mayor crecimiento en Chile. En el censo de 2002 se registraron casi dos millones de habitantes sobre esa edad. En 2050 serán el 30% del total de la población. En nuestra región, la expectativa de vida es de sobre 80 años para ambos sexos. A eso sumemos la mayor disponibilidad de ingresos debido al mejor sistema de pensiones privado y a un asistencialismo del estado que les proporciona salud, vivienda, transporte y alternativas de esparcimiento. Las vacaciones del adulto mayor de Sernatur son un éxito total.
¿Qué podría hacer el tradicional carnicero del centro de Coquimbo? Enfocarse en ese segmento de personas y diseñar su local, productos y servicios especialmente para ellos.
Primero mejorar sus instalaciones y hacerlas amigables para la 3ra edad. Espacios amplios sin obstáculos ni peldaños, señalética de caracteres grandes y claros y una decoración limpia que evoque al Coquimbo antiguo y tradicional.
También debe contar con personal especialmente entrenado para lidiar con las limitaciones del público y que les ofrezca una asistencia directa, amable, simple y clara.
El producto debe ser diversificado y de buena calidad, enfocado a las carnes blandas y con la posibilidad de ser porcionado a solicitud del cliente. El adulto mayor vive en grupos familiares más pequeños y no requiere de grandes cantidades para preparar su alimento.
Y lo más importante, dotar a sus trozos y cortes de un servicio asociado impecable. Excelente higiene, atención personalizada, servicio de despacho o acercamiento a domicilio, atención telefónica son ideas a priori que pudieran servir.
Con creatividad, estas políticas se podrían implementar a bajo costo, dándole un giro a un negocio alicaído. Competir de chico a grande, se puede!

Thursday, August 25, 2011

Cómo Tomar la Mejor Decisión al Contratar

Decidir quién se une a nuestra organización puede ser un proceso complejo. Una mala decisión no sólo tiene consecuencias para nosotros como responsables del personal, sino para el nuevo contratado también. Aquí van tres maneras de prevenir un desastre en la contratación:


  • Identifica los requisitos del candidato. Muy frecuentemente iniciamos un proceso de contratación sin delinear las competencias esenciales para el cargo. Ten una visión clara de las destrezas y habilidades que  el contratado necesitará para tener éxito en el puesto.
  • Descubre la motivación, no sólo la experiencia. El candidato debe tener el perfil y la experiencia adecuada, pero también la actitud y disposición correcta. En la entrevista se le debe hacer preguntas que develen las motivaciones de su comportamiento pasado y futuro.
  • Ayuda al recién llegado a tener éxito. La política de "tirarlo a los leones" generalmente termina con el novato siendo devorado. Apoya a tu nueva contratación y dale una visión de cómo las cosas funcionan realmente en tu organización y entrégale una oportuna retroalimentación sobre su desempeño.
Adaptación de "Management Tip of The Day" de Harvard Business Review.

Thursday, July 21, 2011

¿Todo desempleo pasado fue mejor?

En los últimos 13 años hemos tenido dos grandes crisis económicas internacionales: la asiática 97-98 y la subprime 08-09 y sus efectos en el desempleo chileno han sido evidentes y nefastos. Hasta 1997 las tasas de desempleo rondaban el 5% en el país. Esto es, de cada 100 chileno/as que querían trabajar, 95 tenía trabajo. Un porcentaje considerado natural y demostrativo de un mercado laboral sano.
Sin embargo, la crisis asiática se hizo sentir fuerte en 1998, provocando problemas de liquidez y confianza en la banca local, alza de tasas de interés, caída en la demanda por bienes y servicios y aumento del desempleo. Esta situación sumada a la estacionalidad invernal del desempleo en Chile llevó el porcentaje de desocupados por sobre el 11% en 1998 y 1999. Las tasas de 2 dígitos se repitieron cíclicamente incluso hasta 2005 (7 años después de la crisis), sin bajar nunca de un 8% en los meses estivales de más actividad.
Y cuando todo parecía componerse y el 2007 llegábamos a niveles del 7% de desempleo, incluso 6,4 en mayo de ese año, a un gringo se le ocurre inventar la hipoteca subprime y desata una hecatombe económica mundial. Resultado: dos dígitos de desempleo a fines de 2008 y 2009 (11,1% en junio de ese año).
Han pasado tres años desde el inicio del quilombo subprime y Chile se da por recuperado, terremoto de por medio, con tasas de crecimiento del PIB de 6%, inflación contenida y... ¡¡¡desempleo de 7,3%!!!
¿Porqué no hemos vuelto a los niveles de empleo de 1997 si la economía está tanto o más boyante ahora que en esos años?
Me atrevo a explicarlo con dos justificaciones. La primera es la fuerte política asistencialista asumida por los 2 últimos gobiernos de la Concertación. Como nada es gratis, al lado bueno de la protección social (salud universal, educación gratuita, bonos marzo, seguros de desempleo, condonaciones de deuda, etc.) se le opone un lado malo: la seguridad que genera esta protección se transforma en un incentivo a mantenerse desempleado mientras se busca la alternativa de trabajo que acomode. Sin duda esa seguridad es responsable de algunos de esos puntitos que nos faltan para llegar al 5%.
La otra causa se llama desempleo estructural. Durante los periodos de crisis, las empresas se ven forzadas a despedir personas y realizar reingenierías a sus procesos que les permitan producir a menor costo . Generalmente estos cambios implican nuevos desarrollos tecnológicos que requieren nuevas competencias de la mano de obra. Cuando las empresas se recuperan y requieren contratar nuevamente, los trabajdores no tienen las capacidades necesarias para los nuevos procesos y no se pueden recontratar.
Después de una crisis las empresas aprenden a trabajar con menos gente y más preparadas.
Ambas causas son difíciles de revertir y presagian un escenario difícil en la recuperación del empleo.