Saturday, April 16, 2011

Unos más universales que otros (I)

Cuando un gobierno tiene que analizar y elegir el sistema de salud que quiere ofrecer a la población,enfrenta el dilema entre la focalización y la universalidad. Universalizar significa garantizar, para todos sin discriminación, un paquete de prestaciones médicas que resuelva los problemas de salud generales. Por otro lado, focalizar implica detectar segmentos de la población vulnerables o afectados por un problema de salud particular y darles los servicios
médicos que requieran en una intervención directa. ¿Por ejemplo, la prevención, vacunación y tratamiento contra el cáncer cérvico uterino debe ser garantizado para todas las mujeres de Chile o sólo las de bajos ingresos? Universalizar o focalizar.
La opción lógica (y democrática) es tener un sistema universal, pero como, evidentemente, los recursos son escasos, el dilema se acota a lo siguiente: ¿el estado debe garantizar un plan básico para todos o uno completo para algunos? De todo para todos es imposible.
Las ventajas de un sistema universal son varias entre las que destacan el hecho de que nadie queda fuera, no discrimina. Además, es más barato y eficiente ya que, al ser uno para todos e integral, no duplica costos, administrativos y directos, en el tratamiento y prevención de salud.
La virtud de uno focalizado es que es mucho más efectivo en solucionar problemas específicos de ciertos grupos vulnerables ya que toma en cuenta los atributos particulares de esa población y diseña una solución "a medida". Sin embargo, a nivel agregado es mucho más caro ya que fragmenta los proveedores de servicios y duplica costos de gestión de cada sistema eliminando posibles economías de escala.
Pero supongamos que Chile opta por el camino de la universalidad en salud (ya ha suscrito compromisos internacionales al respecto) y decide tener un plan para todos igual (el AUGE va en ese sentido). La lógica nos lleva a pensar que apenas se apruebe un paquete de prestaciones garantizadas, y a poco andar de su ejecución, aparecerán grupos con enfermedades nuevas,distintas o marginadas previamente. Volveremos a estar en una situación de no universalidad con sectores sin cobertura.
Y este proceso se repetirá cíclicamente: a nuevas mejoras en las canastas de cobertura, nuevas necesidades de salud por ser cubiertas. Ya sea con la aparición de nuevas patologías o formas más eficientes de tratar las existentes. En definitiva, el sistema universal no se logrará nunca.
¿Porqué sucederá esto? El motivo está incrustado en la naturaleza misma del ser humano y fundamenta todo problema económico: nuestras necesidades son infinitas y los recursos para solucionarlas, escasos. Llevado al campo de la salud, apenas tengamos resuelto un problema sanitario, inevitablemente estaremos pensando en el siguiente. Siempre.
Entonces la universalidad en los sistemas de salud pública es una quimera y como tal, nunca será alcanzada. Sólo nos sirve para seguir avanzando.

Sunday, February 06, 2011

¿Delegar o no delegar?


Delegar: acto de una persona de dar a otra facultad o poder para que la represente y los ejerza en su nombre. 
En gestión y dirección de organizaciones, delegar es cuando un superior jerárquico le da responsabilidad y/o autoridad a un subordinado para realizar o completar una tarea. Una efectiva delegación desarrolla a una persona haciéndolo más productivo y realizado. Lo mismo sucede con los gerentes que delegan ya que desarrollan confianzas con su personal y liberan tiempo para labores más estratégicas.
Los expertos en labores gerenciales siempre aconsejan delegar lo más posible pero...acaso no hay situaciones en que tu instinto te dice que es mejor no delegar. A continuación encontrarán ciertas situaciones en las que creo mejor confiar en la intuición y no hacerlo.
Si no puedes articular y explicar a tu colaborador, claramente el problema que necesita ser resuelto o la acción que debe realizar, es mejor esperar antes de asignar responsabilidad para una tarea hasta que puedas transmitirla con propiedad. Si la persona a quien se encomendó la tarea manifiesta "no entendí bien lo que querías" es señal de que delegaste anticipadamente. Es mejor repensar el asunto hasta que haya mayor definición del mismo.
¿Estás postergando tu propio desarrollo de conocimientos o habilidades para dirigir al delegar? Es evidente que un líder debe desarrollar a otros pero no en la medida que te aleje del aprendizaje necesario para ir mejorando en tu labor. Este punto es particularmente importante cuando se asumen labores con las que el gerente no está propiamente familiarizado y debe pasar por un proceso de aprendizaje. La recomendación es "ponerse el overol" y participar de todas las actividades posibles hasta que desarrolle un conocimiento que le permita delegarlas efectivamente en el futuro. Delegar en estas condiciones aísla al director de sus colaboradores y lo sitúa en una burbuja que entorpece la productividad de la organización. Retén las tareas que aporten significativamente a tu propio crecimiento.
¿Estás poniendo en riesgo el resultado de un proyecto al delegar? Hay circunstancias en que eres definitivamente el mejor para desarrollar una tarea. Cuando la importancia de un problema o proyecto es muy elevada en mejor mantener la tarea en tus manos, aun incluso si no estás seguro de hacerlo mejor o más rápido que otros. Puedes en este caso solicitar colaboración y asesoría pero no delegar. Pero lo importante es que tengas en tu poder la toma de decisiones a lo largo del proyecto.





Sunday, January 09, 2011

Un planeta llamado Austeria

En una galaxia muy, muy lejana existía un planeta llamado Austeria. Éste era habitado por los austerios, peculiares seres pensantes. Su virtud principal y determinante era que nunca gastaban más allá de sus ingresos. Jamás! A fin de mes, a todo austerio en el planeta, unos más otros menos, le sobraban humilios (así se llamaba su moneda) para guardar.
Si bien todos en Austeria compartían esta característica, no eran todos iguales. Los habÍa de distintos colores, personalidades e incluso hablaban distintos idiomas. Los que tenían ideas y circunstancias en común se agruparon en naciones. Y elegían cada cierto tiempo a un grupo de austerios destacados para que los gobernaran. También les entregaban una parte de sus humilios mensuales para que ayudaran con esos recursos a los austerios más pobres.  
Respondiendo a sus íntimas convicciones, el grupo gobernante tampoco gastaba más de lo que los ciudadanos les entregaban. Cada fin de año, los presidentes de cada nación informaban a los ciudadanos  que todos los planes se habían cumplido y que existían excedentes para el año siguiente.
Con el tiempo, esta situación trajo sus inconvenientes. Los Cofres (así llamaban a las instituciones que guardaban el dinero que les sobraba a los austerios) se quejaron de que estaban llenos de humilios que los austerios les entregaban pero no tenían a nadie a quien prestárselos ya que nadie necesitaba gastar más de lo que ganaba. De seguir así quebrarían.
Se juntó el Gran Consejo Austerio y resolvió facilitar que los habitantes pidieran dinero prestado para mejorar su calidad de vida. El resultado fue que, un tiempo después, a los austerios apenas les alcanzaba el sueldo para pagar sus deudas, el comercio explotó y los precios de las cosas se fueron a las nubes.
Entonces el Consejo cambió su decisión y determinó que los gobiernos se endeudaran para ir en ayuda de los desposeídos. A la vuelta del año los gobernantes estaban agobiados porque se gastaron los humilios y no tenían como devolverlos. Además, éstos se habían gastado en dudosas iniciativas que no ayudaron a los austerios o se extraviaron. Por primera vez los austerios conocieron la corrupción.  
La solución la encontraron al tercer intento cuando en el Consejo un joven y brillante estudiante en la ùltima fila propuso: "prestémosle el dinero a las personas pero sólo para que desarrollen bienes que mejoren la calidad de vida de los austerios".
La propuesta fue aceptada y Austeria estalló en crecimiento. Aparecieron miles de organizaciones que crearon millones de productos y servicios nuevos, dieron empleo a todos los austerios que no tenían y los gobiernos recibÍan cada vez más humilios como aporte de sus habitantes.
En Austeria se aprendió la lección.