Wednesday, November 10, 2010

Consumidores Amateur

Antes de la invención de la moneda como medio de intercambio, las personas obtenían los productos que necesitaban por intermedio del trueque: una transacción de productos por otros sin mediar dinero. Entre los indígenas de nuestra región era común el intercambio de especies de las que tenían excedentes. Era habitual entonces que los diaguitas aceptaran de los changos una cesta con pescados a cambio de una con frutas.
El problema que presentaba el trueque era que no permitía la especialización de los participantes. Ambos eran productor y consumidor a la vez. En el ejemplo anterior de los nativos, los diaguitas no sólo tenían que preocuparse  de producir frutas sino también de encontrar quién le proveyera pescado. No tenía beneficio adicional producir más frutas si no tenía quien le diera productos del mar. En el acto del trueque era consumidor y productor a la vez.
La creación del dinero resuelve todo esto. Por una parte facilitó el intercambio ya que es mucho más fácil de transportar. Más importante aún, facilitó la especialización ya que al ser reserva de valor, permitía la acumulación de riqueza para realizar posteriores transacciones. Un productor de abrigos de piel de guanaco podía entonces elaborar grandes cantidades y venderlas por dinero. Luego, con esa divisa, buscaría a su antojo las mercancías que necesitara.
En los 500 años posteriores la especialización de los productores ha sido profunda. Hoy disponemos, en la región y en el mundo, de una infinidad de bienes y servicios para satisfacer las más complejas necesidades pero... nos hemos especializado también como consumidores? Hay evidencia que dice que no, extraída de un estudio psicográfico de Chilescopio publicado a mediados de año.
Una de las preguntas arrojó como respuesta que casi la mitad de las personas en Chile toma el vitrineo como un paseo o entretención; No como una oportunidad de informarse sobre los precios de las mercancías que necesita para tomar una mejor decisión. La encuesta muestra también que la mitad de los chilenos no se molesta en probar nuevas marcas o productos! Otra conclusión es que 3 de cada 10 chilenos no se informa en lo absoluto de los precios de lo que compra o de sus sustitutos (29% de nosotros compra por impulso). Si consideramos (según este mismo estudio) que una persona que no cotiza antes de comprar paga un 30% más en promedio por el mismo producto y lo prorrateamos entre todos los consumidores de Chile tenemos que cada habitante de este país malgasta el 10% aproximadamente de su presupuesto de compra. El consumo de los hogares en el país bordea los 60 billones de pesos al año. ¡6 billones los malgastamos por no cotizar! Mucho dinero.
Entonces, a ponerse las pilas y profesionalizarnos como consumidores también. Cotizar, buscar e informarse.

Wednesday, October 27, 2010

Percepciones al mercado: Economía Conductual


El Homo Economicus y su comportamiento, que tan bien ha descrito la teoría económica del último centenio, se basa en una premisa fundamental: las personas tomamos decisiones lógicas y racionales que basadas en un análisis de costo/beneficio optamos por la alternativa que maximice nuestro bienestar particular. Somos personas inteligentes, analíticas e interesadas, decididos en el logro de nuestros objetivos y no nos dejamos llevar por estados emocionales. El Homo Economicus es un sujeto perfecto para construir teorías académicas pero tiene un problema: no existe.
La vida diaria está plagada de ejemplos irracionales y auto saboteantes que contradicen su existencia. ¿Porqué un jugador de casino sigue apostando ante la certeza de perder? ¿Porqué decimos que debemos ahorrar, comer mejor y hacer ejercicio sin hacer ninguna? ¿Porqué un padre daña o perjudica a un hijo? ¿Porqué postergamos?
Con respecto al supuesto económico de racionalidad, podemos encontrar refutación en cualquier dirección en que busquemos. Optar a un cargo de representación popular por ejemplo. Una campaña presidencial cuesta en torno a US$20 millones para optar a un cargo remunerado que, en sus 4 años, no superará el US$1 millón; o un estudiante que decide no estudiar y reprobar una carrera (obtener $0 ingresos en el futuro) a pesar de ya haberla pagado; o comprar algo a crédito hoy sólo para terminar pagando más en el futuro. Ilógico
Todas estas interrogantes las ha abordado en la última década la Economía Conductual. Esta nueva disciplina relaciona la economía con los aspectos psicológicos del ser humano, agregando nuevos preceptos al proceso de toma de decisiones de las personas.
Los principios relevantes de esta rama de estudio incluyen, por ejemplo el hecho de que el comportamiento de los demás importa al momento de comprar un producto o tomar una opción económica. Tendemos a tomar decisiones observando a otros. No sólo por nuestro interés particular. Un colega comentaba que su jefe censuraba, aislaba e insultaba a toda persona que no actuara según sus parámetros. Incluso les quitaba instrumentos de trabajo como castigo. Con eso, no sólo evita que el empleado enmiende su error sino que además le crea a su empresa mayores pérdidas. Irracional.
Los hábitos también juegan un papel importante en nuestras opciones. Hacemos muchas cosas instintivamente, sin análisis previo, y son muy difíciles de cambiar. Es difícil entender que haya gente que está volviendo a construir sus casas al pié del volcán Chaitén o en las costas del tsunami. Homo Insensatus.

Tuesday, October 12, 2010

Paradoja futbolera: ¿profesionalismo o 3ra división?

El sábado antepasado se jugó el duelo definitorio por la permanencia en 2da división del fútbol chileno. Provincial Osorno no pudo superar a Deportes Copiapó y tuvo que resignarse a perder su calidad de equipo profesional. El próximo año deberá medirse con los equipos del balompié amateur. Increíblemente, esta circunstancia se dio entre dos equipos ejemplares, que trabajan seriamente como SAD y muestran un orden administrativo y financiero difícil de encontrar en equipos más “grandes”.

Las pérdidas para el club sureño son inmensas. La privación de la categoría de profesional implica severas  mermas patrimoniales. La más evidente es la reducida recaudación por asistencia a sus partidos debido al  inferior espectáculo por la jerarquía de los equipos que enfrentará. A esto se le sumará la pérdida auspiciadores y socios que preferirán alternativas de mayor cobertura y popularidad.
Pero el daño no termina ahí. Caer a la 3ra división implica la desafiliación de la ANFP. En esta situación, el perjuicio aumenta ostensiblemente, principalmente por la pérdida de los derechos de televisación, excedentes  y derechos de propiedad del CDF. !En 2010, más de US$1.000.000¡ Además pierde el pase de cualquier jugador en sus registros, juveniles incluídos.
Paradójicamente, toda esta calamidad le sucede a un equipo que lleva 27 años en el profesionalismo, 9 de ellas en 1ra y representó a Chile en la Copa Sudamericana 2003. Además, en 2007, nuevos socios iniciaron un trabajo profesional como SAD, con fuerte inversión de recursos (US$600.000) y militó en la división de honor el 2008. Su situación administrativa y financiera hasta hoy es ejemplar.
Toda una contradicción si el objetivo de la ANFP mediante las SAD es profesionalizar las instituciones, mejorar la infraestructura de los clubes, asegurar condiciones de trabajo dignas para los jugadores y elevar el nivel de juego de los clubes en el contexto internacional.
Expuesto así podemos deducir que el descenso a 3ra división actuaría como un desincentivo a la llegada de inversionistas y empresarios serios, que quieran hacer inversiones racionales minimizando el riesgo.
Por lo tanto, buscando el mejoramiento del fútbol chileno, lo lógico sería eliminar la posibilidad de pérdida de la categoría de profesional. No más descenso a 3ra por motivos deportivos. Esto alentaría la llegada de nuevos capitales a la industria al minimizar el riesgo deportivo, premiando a organizaciones que “hagan bien las cosas” y valorizaría las franquicias existentes. También permitiría el desarrollo de proyectos deportivos de largo plazo al sacar el objetivo central de mantener la categoría privilegiando lo inmediato.
Como estamos hablando sólo del descenso a 3ra (1 cupo al año), no se compromete la competitividad del fútbol en general. La pérdida de la categoría debiera realizarse sólo en casos de incumplimientos normativos,financieros y de calidad de espectáculo. En dicho caso, la ANFP podría relicitar el cupo, generando un nuevo ingreso para el balompié nacional.