Thursday, October 02, 2008

¿Fin de la Supremacía Económica Americana?


"Los problemas generados por la crisis financiera demuestran que la era del dominio de una sola economía y de una sola divisa ha quedado en el pasado"


Palabras de Dmitri Medvédev, presidente ruso, refiriéndose a Estados Unidos y el dólar, al asistir junto a la canciller alemana, Angela Merkel, a un foro político en San Petersburgo. Si bien, en un análisis superficial, sus palabras podrían sonar cuerdas, convincentes e interpretativas de la realidad, ante un estudio levemente más profundo, la afirmación parece no ser tan clara e incluso, derechamente, dudosa. Más bien un deseo frustrado o argumento soportante de una estrategia denostadora del país del norte.

La demostración máxima de confianza y reconocimiento de fortaleza y liderazgo de un país por parte de otros está en lo que sucede con su divisa. El hecho de que el dólar se haya transformado durante el siglo XX en LA moneda de refugio de inversionistas y de transacciones comerciales internacionales así lo demuestra. Ante la incertidumbre por la inestabilidad en su país de origen, cualquier ciudadano recurría a la divisa americana como forma de proteger su riqueza. La condición del dólar como reserva infalible de valor y principal medio de intercambio internacional de productos, lo mantuvo apreciado por décadas. Mas aun, respaldado por la economía más fuerte, elástica y confiable del mundo.

Hoy, Estados Unidos aparece como ídolo con pies de barro. Su doctrina económica es cuestionada por autoconducirse a la crisis y la confianza en su funcionamiento se evapora. Entonces es lógico pensar en el proceso inverso. El dólar perdiendo su condición de hegemonía, declinando su valor ante las divisas representantes de otras economías y otros instrumentos asumiendo el rol de resguardo financiero.

Sin embargo, los datos económicos sobre paridad de divisas en el mundo nos dicen lo contrario. En los últimos seis meses, época de intensificación de la crisis subprime, prácticamente todas las monedas del mundo han perdido valor frente al dólar. Entre Agosto y Octubre el Real Brasilero se depreció frente al dólar en un 24%. Entre Abril y Octubre, el Euro en un 14%, el Yen en un 4%, la Rupia indú en un 18% y nuestro peso chileno, en un 27%. Esto quiere decir que para comprar el mismo dólar, hoy se necesitan mas divisas locales que hace 6 meses.

¿Porqué esta revalorización cuando todos debieran estar arrancando de la divisa americana haciéndola desvalorizarse en todo el mundo? Sin duda las razones son variadas y particulares en cada caso. En general, por un lado, podemos mencionar la certeza de los mercados de que un gran plan de rescate del mercado de capitales (de US$ 700.00 millones) por parte de las autoridades americanas sumado a su ya anunciado déficit fiscal para el 2009 de US$ 409.000 millones va a presionar la demanda mundial de dólares fortaleciendo su precio. Por otro, el ingreso de dólares a los países se ha visto disminuido por la caída en el precio internacional de sus commodities y otros bienes transables o directamente por la disminución del volumen de sus negocios internacionales.
Pero la muestra última y contundente de la confianza inmutable en la preponderancia económica americana es el hecho de que los inversionistas siguen refugiándose en la moneda americana (analistas así lo han confirmado) ante la certeza de que esta crisis afectará también a sus economías locales. Eso nos demuestra que los agentes inversionistas deducen que este trance, originado en USA, afectará también a sus países, haciéndolos económicamente inestables y riesgosos, pero que la recuperación americana será más rápida y efectiva y, por lo tanto, sigue siendo más segura. Entre países en crisis escogen a Estados Unidos de todas maneras por su demostrada capacidad de reacción y asertividad. Por ende, se amparan en la divisa americana como en ninguna otra. ¿O acaso alguna moneda se está apreciando rápidamente por ser la nueva reserva de riqueza? ¿el rublo del presidente ruso tal vez? Claro que no. Creo que ni Medvédev ni ninguno de los líderes mundiales actuales estará vivo para verificar su anhelo de presenciar el fin de la hegemonía económica americana.

Tuesday, September 30, 2008

Marx, Sacúdete en tu Cripta. We are NorthAmerican Brokers...


Luego de décadas de análisis de las políticas económicas capitalistas que tenían a los países europeos y a Estados Unidos montados en un vertiginoso desarrollo, Karl Marx publica, en 1867, el primer volumen de su obra El Capital. En esta predice la caída del sistema capitalista basado en las siguientes premisas.
Dado el galopante crecimiento económico y aumento del número de empresas oferentes en los mercados (situación imperante en esos países durante el siglo XIX), sus márgenes de utilidad se reducirían cada vez más. Ante esto y la consecuente intensificación de la competencia, sólo sobrevivirían los más fuertes, los pequeños productores tendrían que salir del mercado o venderse a su competencia y las transacciones se concentrarían en pocas empresas de gran tamaño. Estas firmas de gran envergadura sustituirían mano de obra por tecnología, tendrían mucho poder para explotar a sus trabajadores y aumentarían los desempleados. Debido a la extensión de este escenario de libertad económica y abuso de la clase asalariada, las protestas laborales serían cada vez más frecuentes, las crisis se repetirían cíclicamente, la economía entraría en frecuentes depresiones y éstas afectarían cada vez a más personas.
En pocas palabras, el capitalismo contenía la semilla de autodestrucción en su propia estructura conceptual y funcional. Ya en su Manifiesto Comunista de 1848 había escrito:

"El desarrollo de la industria moderna horada desde sus pies las fundaciones sobre la cual la burguesía produce y se apropia de producto. Por lo tanto, lo que la burguesía produce, sobre todo, son sus propios enterradores. Su caída y la victoria del proletariado son igualmente inevitables."

Las ideas marxistas fueron paulatinamente sepultadas a través del siglo XX y recibieron su golpe de gracia a partir de 1989. Había predicho el colapso del sistema libremercadista y una revolución mundial. El incumplimiento de la profecía, la capitalización de la China comunista y la caída del bloque soviético condenaron la doctrina por inservible y anárquica. El auge económico a partir de la administración de Bill Clinton y la locomotora americana tirando la economía mundial puso la lápida.
Hoy, la crisis subprime del mercado hipotecario americano y su efecto dominó se extiende por todo el mundo y bota gigantes organizaciones inversionistas como si fueran kioskos de esquina. Corporaciones titánicas, llenas de dólares y con un mercado copado a quien prestárselo, voltearon su mirada hacia un segmento de clientes más riesgoso pero dispuesto. Entre cerebros creativos y directores ávidos de más negocios inventaron una forma de darle validez a esos instrumentos de deuda cuestionables y estos se transaron a través del mundo con seguridad absoluta. Las ventas inmobiliarias se dispararon, las economías hirvieron y la burbuja se infló. Son las mismas corporaciones que con sus toneladas de divisas han especulado con los commodities, encareciendo la vida del ser humano promedio.
Ahora que esas deudas no se pagan, caen quienes prestaron ese dinero y quienes les prestaron a ellos o compraron sus títulos hipotecarios sembrando el pánico financiero, económico y político.
¿Qué dirían ahora los dogmáticos liberales de la doctrina económica que defendieron a ultranza como la receta perfecta de crecimiento y mejoramiento de la calidad de vida de las personas en general? ¿Qué falló? ¿No tenemos acaso gigantes corporativos, formados por compras y fusiones a partir de sus competidores más pequeños? ¿No hay acaso concentración en esos mercados financieros? ¿No es el desarrollo del mercado hipotecario subprime un tarascón desesperado para aumentar la rentabilidad de la industria? ¿No son los millones de ciudadanos promedio, que han visto como el costo de su vida sube y se empobrecen, una clase sobreendeudada y oprimida? ¿Alguien duda de que, de una u otra manera, no habrá ciudadano en el mundo que no se vea afectado por este conflicto? ¿No estamos en crisis y seguramente pronto en recesión? ¿Aunque de mayor gravedad, no es esta crisis subprime otro desequilibrio económico negativo como los que se vienen repitiendo sucesivamente cada década?
Sin duda, Marx fustigaría hoy al capitalismo con evidencia en mano. Aunque evidentemente, en este siglo XXI, nadie recomendaría la receta socialista de economía centralmente planificada como salida a esta crisis, la lección subyacente es clara: sin la regulación apropiada, el capitalismo feroz tiene la semilla de autodestrucción en su propio corazón dándole la razón al Manifiesto Comunista de Marx de hace 170 años. ¿Quién ríe ahora?

Monday, August 11, 2008

Innovación y Creatividad: Atreverse a Eliminar la UF


Nuestras autoridades repiten sin cesar que el crecimiento económico y la mejora en las condiciones de vida de las personas se obtiene, en este siglo XXI, por medio del emprendimiento, la innovación y la creatividad. Desde el PPD se levanta una voz, no innovadora pero si creativa, una vez más, en pos de la eliminación de la UF y seguramente habrá el debate dogmático relativo a la medida. Por un lado se demonizará al escalante instrumento indexado, responsabilizándolo de la opresión de los salarios medios y bajos. Por otro, se le endiosará como baluarte de la estabilidad económica.


La Unidad de Fomento nace en el año 1967 como un instrumento estabilizador de las transacciones financieras en un contexto inflacionario de inestabilidad. Las políticas fiscales y monetarias de la época tenían sumido a Chile (y Latinoamérica) en una escalada de precios incontenible, afectando la estabilidad de las inversiones. Para nivelar la economía y reducir el efecto inflacionario en el ahorro de las personas y las inversiones privadas, nace el sistema de reajustabildad aludido.


30 años después, el contexto económico es totalmente distinto. Los Bancos Centrales legalmente independientes y gobiernos más responsables y técnicos han encausado las variaciones de precios y dominado relativamente a la inflación. Este contexto hace innecesaria la existencia de la UF, teniendo el peso (y otras monedas también) toda la estabilidad necesaria para respaldar los ahorrros e inversiones de los agentes económicos chilenos. Agentes que, además, están en mejores condiciones que hace 3 décadas de prever y asumir riesgos inflacionarios futuros.


Yendo más allá, podemos alegar que la UF se ha transformado en un referente nocivo para la determinación de precios en la economía chilena siendo la responsable, en buena parte, del alto nivel de indexación que ésta manifiesta. El alza de precios en un sector determinado, se replica rápidamente en todo el resto de los ámbitos económicos, aumentando el valor de bienes y servicios que, en otras circunstancias, no debieran haberlo hecho. El vehículo: la reajustabilidad diaria y automática de la UF.


Los precios de viviendas, planes de salud, matrículas de educación, arriendos, créditos, seguros, etc. expresados en UF, al ajustarse instantáneamente, presionan a las personas a esperar aumentos en sus ingresos también para mantener su poder de compra. El hecho de que exista un alza en el nivel de precios ya nos dice que el ingreso de las personas es superior a la cantidad de bienes y servicios disponibles para ellos. Si a esa situación le agregamos un alza inmediata de los sueldos igual al aumento general de precios, tendremos un nuevo apremio sobre el valor de bienes y servicios en el periodo siguiente. En el caso de los salarios, la reajustabilidad debería pactarse en términos de la inflación esperada más que de la pasada (UF).


Es cierto que la globalización nos expone a la inflación generada en el extranjero. En ese tema no es mucho lo que podemos hacer. Pero, aunque nuestro gobierno quiera hecharle toda la culpa, en el caso de Chile, el alza de precios en productos de importación (petróleo por ejemplo) es responsable sólo de la mitad del índice anualizado actual (5% aprox.). El resto lo hacemos internamente, con una economía cuya estructura replica instántaneamente las alzas de precios particulares en todo el sistema y un gobierno que gasta como si estuviéramos en la peor de las recesiones.