Friday, March 10, 2006

NeoNomadismo



En los inicios prehistóricos de nuestro género, todos las comunidades eran nómades. No podían encontrar permanentemente en un lugar todo lo necesario para satisfacer sus necesidades básicas (no conocían la agricultura ni la domesticación de animales) y asegurar su subsistencia. Debían atravesar grandes extensiones para recolectar frutas y raíces silvestres o para cazar un animal y aprovechar su carne. Buscaban permanentemente un clima que no les fuera adverso y les diera mejores condiciones de vida. Era un dilema de vida o muerte.
Las desventajas de este modo de vida eran múltiples. Los grupos debían ser reducidos ya que la permanente escazes de alimentos no permitía asegurar comida para todos. Los constantes viajes los obligaban a estar en lugares que no dominaban geográficamente y, por lo tanto, se veían expuestos a ataques de fieras u otros grupos de hombres. Tampoco podían mantener un lugar de refugio seguro por mucho tiempo y las inclemencias del clima los sorprendían en lugares poco adecuados. Pero este modo de vida tenía un costo aún más grande: no les permitía desarrollarse socialmente. No había recursos para ejercer la solidaridad, para ayudarse en grupo y reinaba más bien el "salvese quien pueda".
Al dominar la agricultura y la crianza de animales para asegurar su alimentación, se pudieron establecer en un lugar seguro y fortificado, mejorar su infraestructura de vivienda y conformar grupos humanos más grandes. Entonces desarrollaron mecanismos de defensa basados en las relaciones humanas más eficaces y la sociedad comenzó a proteger a sus elementos más débiles. Los ejercitos defendían de los invasores, los adultos cuidaban y enseñaban a los niños y, en general, el grupo podía autoprotegerse mejor. Podemos encontrar en la literatura miles de tratados que demuestran la aceleración en la evolución del hombre que significó el paso del nomadismo al sedentarismo.
¿ Y porqué entonces parece haber millones de nuevos nómades en la sociedades contemporáneas? Tal cómo lo hacían nuestros antepasados hace 30.000 años, hoy hombres y mujeres cambian su ciudad o país buscando mejores horizontes. No hablo de emigrantes ni patiperros solitarios sino de los profesionales y sus familias que optan por embalar muebles, colchones y cacerolas para tomar un ofrecimiento de trabajo en una ciudad lejana. Ya no encuentran en el lugar actual la satisfacción de todas sus necesidades y deciden emigrar a un lugar que les ofrece más abundancia. Con el reinado de la globalización y la conformación de corporaciones multinacionales, millones de profesionales son tentados para hacerse cargo de filiales, sucursales o casas matrices a miles de kilómetros del lugar que sus lugares de origen.
Indudablemente que, considerando la carrera profesional, es una decisión acertada. Se mejora el curriculum, se obtiene puestos de más poder, se fortalecen los ahorros, etc. Pero así como para nuestros tatarabuelos de las cavernas, para nosotros, este neonomadismo tiene costos. Y uno muy similar.
Al cambiar de lugar de establecimiento, se cortan o debilitan lazos familiares o de amistad que nunca se recuperan. Se esfuma la relación con compañeros de colegio, profesores y amigos del barrio. Con novias y pololos. Se acaban las caricias con los abuelos, los paseos con los tíos y las fiestas con los primos. Pasan al olvido los nombres de las calles, las olas de las playas y el olor de los cerros que nos cobijaron de chicos. Tambien se interrumpe el traspaso de los valores familiares desde nuestra ascendencia.
Al llegar al nuevo destino, el núcleo familiar se encuentra viviendo en un lugar extraño, sin lazos con nadie y obligados a construirlos. Se desconectan entre ellos debido a las largas horas de trabajo de los exitosos padres y los más jovenes arriesgan malas juntas con nuevos amigos desconocidos. Pasa el tiempo y cuando se han construido nuevas relaciones de afecto y las cosas tienen un matiz de normalidad, aparece un nuevo puesto gerencial en otra ciudad con lengua desconocida y comienza todo denuevo.
Este nomadismo no tiene muchas diferencias con el de 300 siglos atrás. En pleno siglo 21 seguimos poniendo trabas al desarrollo social y gregario, exponiéndonos a riesgos, en virtud de un lugar que satisfaga mejor nuestras necesidades. Involución pura.
¿En qué nos transformamos tras años de vivir este neonomadismo? En seres desarraigados, sin crianza de afectos , individualistas y disociados de la realidad familiar. Influidos por códigos morales de televisión y huérfanos. No pertenecemos a ningún lugar. En sociedades donde cada vez hay más peligros de qué proteger a los jóvenes, decidimos correr todos los riesgos, desprotegerlos dándoles ambientes inestables de desarrollo. ¿Vale la pena el costo?

Wednesday, January 18, 2006

Amor Económico I


En Matrix Revolutions, Neo se encuentra atrapado en el mundo virtual y Merovingian tiene la clave para devolverlo al real. Morpheus, Seraph y Trinity entran a la red, invaden el restorán virtual del programa y en un multilateral apunte de pistolas conminan a Merovingian a liberar al Elegido.
El diálogo de este tenso momento es memorable. Merovingian enfrenta el cañon de Trinity y a su ímpetu suicida. Esta le dice - "¿Quieres un trato? ¿Qué te parece esto: me devuelves a Neo o todos morimos en este instante?" - demostrando sus capacidades negociadoras. Merovingian se da cuenta de que Trinity está dispuesta a morir por Neo y deja salir la genial frase: "Es notable como la conducta del amor es tan similar a la de la locura".
Todos concordamos en que no se puede hacer un análisis racional de la conducta de una persona enamorada. En este estado, el hombre o mujer, altera su escala de prioridades sacrificando o postergando cualquier necesidad con tal de tener o permanecer junto al ser amado. A veces al extremo irracional del perjuicio físico. ¿Si es así, podemos hacer una descripción cerebral del amor como un bien o servicio que satisface una necesidad humana? ¿Operan para el amor las reglas del mercado? Veamos.
Evidentemente el amor es un bien escazo (en estricto rigor es un servicio ya que es intangible pero lo llamaremos bien para evitar relacionarlo con temas lúdicos como los "servicios amatorios"). Satisface una necesidad humana y no podemos obtener amor cada vez que queramos indiscriminadamente. No es un bien libre. Requiere de inversión de recursos como buscar una persona, cortejarla, moldear nuestras acciones para hacerlas más atractivas,etc. Mantener el amor tambien requiere de sacrificios como ejercer la tolerancia y la solidaridad o postergar nuestra libertad para realizar panoramas propios. En resumen, conseguir amor y mantenerlo tiene un costo y por lo tanto no es libre.
Como individuos, somos oferentes y demandantes de amor. Pero el amor que nosotros "producimos" no nos sirve y necesitamos el amor "producido" por otra persona para satisfacernos. Afortunadamente no somos autosuficientes.
¿De qué es función nuestra demanda individual por amor? ¿Qué determina la cantidad(intensidad) de amor que requerimos de otro individuo? Como toda demanda de cualquier bien o servicio, la demanda por amor depende de infinitas variables. Cada persona valora de distinta manera los distintos atributos de otra persona para enamorarse de ella. A este conjunto de atributos lo llamaremos belleza. Física y espiritual. Mientras más belleza tenga nuestra pareja, más amor requeriremos de ella. Asimismo, mientras menos virtudes muestre y más defectos psicológicos presente, menos intenso será el sentimiento esperado.
¿Qué hace que nos oferten amor? Sin duda, variables similares . Si exhibo atributos, internos y externos, maravillosos, más amor y compromiso estarán dispuestos a darme para compensar lo recibido. La oferta de amor de un individuo depende de la belleza de la persona pretendido.
En el mercado individual de un hombre por amor interactúa la demanda por el amor de una mujer y la oferta de esa mujer por el sentimiento del macho.
¿Qué pasa con el precio de equilibrio? Ya dijimos que el ser humano sacrifica recursos para vivir en pareja. La conjunción de oferta y demanda determina el precio relativo. Veremos cómo se mueve este precio. Si nuestra pareja, contra nuestra voluntad, decide engordar 50 kilos, ya no querremos tanto amor como antes (caerá nuestra demanda). Será mas "barato" mantener nuestra relación. Recuperaremos actividades que dejamos de lado por la vida de pareja y comenzarán la incomunicación y las desaveniencias. Ante esto él o la afectada reaccionará y áumentará su belleza con una dieta rigurosa o agregando otros atributos que le hagan más atractivo/a. Si la reacción es efectiva, la demanda se recuperará y el "precio" volverá a subir, talvez a un nivel cercano al inicial.
Parece que este análisis cobra sentido al ver la vida real. Ninguna pareja se quiebra repentinamente porque uno de ellos decide aumentar su apetito. Tampoco sucede si uno de ellos toma un trabajo que le exige estar algunos días de la semana fuera de la ciudad. Despues de un período de acomodo, todo vuelve a una nueva normalidad. Se llega a un nuevo punto de equilibrio. Tal como sucede en un mercado normal.
¿Porqué se quiebran las parejas? Quedará para la próxima.

Thursday, November 24, 2005

Solidaridad



Múltiples son las virtudes que un ser humano puede acopiar. Sin lugar a dudas, mientras más virtudes una persona acumule, mejor es su aporte y más útil es para la sociedad. En el proceso de mejoramiento de nuestra personalidad, dejamos de ser una carga para nuestro entorno para transformarnos en edificadores, aportadores y ayudantes de cargas de los demás.
Dentro de este contexto, la SOLIDARIDAD es una virtud fundamental. Practicarla favorece no sólo al ejecutante sino al receptor tambien y ejercerla trae consiguo un sinfin de beneficios sociales. La acción solidaria requiere de, al menos, dos personas (la que entrega y la que recibe) y eso la convierte en una virtud que, como ninguna otra, edifica y fortalece a la sociedad en su conjunto.
En nuestra sociedad existe la creencia equivocada de que la solidaridad la deben ejercer las personas que tienen más pudientes, en beneficio de los más desposeídos. Esto conlleva a que hay gente que cree que no tiene la obligación de ser solidario y le deja la tarea a los más acaudalados. Craso error. Hay que desligar el concepto de solidaridad de el de recursos y de el de caridad.
Todas las personas de todos los estratos sociales tienen espacio en su vida para ser solidario. Autoanlizándonos nos daremos cuenta que, a pesar de nuestras restricciones , siempre podemos dar algo y siempre hay alguien, que tiene menos que nosotros, que puede recibir.
Además, no sólo con dinero y recursos se es solidario. Una visita a un enfermo es solidaria. Un apoyo verbal a un compañero de trabajo es solidario. La oferta de ayuda a quien lo necesita tambien lo es. Ninguna requiere de desembolsos pecuniarios.
Busquemos dentro de nosotros cómo ejercer esta virtud. Seamos creativos. Miremos a nuestro lado y nos daremos cuenta de que siempre hay alguien a quien ayudar.
Este próximo 17 de Diciembre realizaremos el 5º Raid Solidario Daud – Los Morros. Esta actividad consiste en un paseo off-road, de un día de duración, con destino a la comunidad de Los Morros ubicada en la cordiller a 80 kms. al interior de la comuna de La Higuera .
En dicho poblado realizamos una visita a la escuelita básica, que consta de 9 alumnos de escasos recursos, ofreciendo un almuerzo de camaradería incorporando al poblado en su conjunto. Además, realizamos la entrega de víveres y ropas a todos los habitantes y participamos con ellos en actividades de esparcimiento como paseos en motocicleta, competencias varias, etc.
Para este año esperamos aumentar el número de vehículos asistentes, incrementar las donaciones solidarias y mejorar los regalos a los alumnos de la escuelita.
Te invito a participar y de esta manera ejercer esta virtud. Si la solidaridad se propagara entre los chilenos y fuera ejercida multilateralmente todos los días, nuestra sociedad cambiaría y podríamos efectivamente solucionar los problemas sociales que nos aquejan y que vemos a diario en las calles.